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Asegúrate de tener preparados los siguientes materiales:
Selecciona los pigmentos naturales que deseas utilizar teniendo en cuenta los colores y la intensidad que quieres conseguir.
Tritura los pigmentos elegidos con un mortero hasta obtener un polvo fino. Esto facilitará su mezcla con la arcilla.
Corta la arcilla sin colorear en pequeñas porciones o bolas, según la cantidad que quieras teñir. Humedécela ligeramente antes de comenzar.
Coloca el pigmento molido en el recipiente y añade agua poco a poco mientras remueves hasta obtener una pasta homogénea.
Aplica la pasta de pigmento sobre las piezas de arcilla preparadas. Puedes utilizar diferentes colores para crear efectos decorativos. Extiende el pigmento uniformemente con ayuda de un pincel.
Coloca las piezas teñidas en un lugar bien ventilado y deja que se sequen completamente. Dependiendo del grosor de las piezas, este proceso puede tardar varios días. Gíralas periódicamente para favorecer un secado uniforme.
Una vez que las piezas estén completamente secas, hornéalas en un horno para cerámica siguiendo las instrucciones correspondientes. La cocción aportará resistencia y durabilidad a la arcilla.
Después de la cocción, tus piezas de arcilla teñidas estarán listas para utilizarse en proyectos artísticos y decorativos.
Utilizar pigmentos naturales aporta un acabado único y orgánico a las creaciones de arcilla. Experimenta con diferentes pigmentos y técnicas para conseguir resultados completamente personalizados.
Foto de Toa Heftiba en Unsplash